domingo, 10 de noviembre de 2013

Bosnian Rainbows: La confirmación de un nuevo, excelente y poderoso sonido. Festival Frontera. 09.11.2013.



Éramos muy pocos es cierto, pero no por eso los con menos pasión o conocimiento de la música. La banda superó con creces lo que se escuchaba en su disco e incluso lo que se veía en sus conciertos en youtube. Una potencia abrumadora con una mujer al frente con una capacidad teatral espectacular, que roza lo demencial e esquizofrenico, a parte de su atractivo físico que estaba a simple vista. La dupla nacida de Dark Angels, es un lujo tenerlos acá, un profesionalismo a toda prueba, sumado a originalidad y mucha experiencia. Nicci Kasper aportó mucha potencia y psicodelia a la actuación. En el caso de Deantoni Parks quedó claro que es un tremendo baterista, como muchos de los que han tocado con Omar Rodriguez-Lopez (el genio de Zach Hill entre ellos), con una precisión casi clínica en su instrumento. El setlist siguió en idéntico orden que el del disco, un álbum que para mí está entre lo mejor del año 2013, sobre todo por hacer con la música del pasado, el post-punk sobre todo (y en menor medida, el new wave, e incluso el no wave), algo nuevo e innovador, porque hay que decir que su sonido es originalísimo, enmarcado en aquello que desde hace un tiempo Omar Rodriguez-Lopez buscaba y catalogaba como “música del futuro”, y creo que lo logra ya que su disco es sin duda un avance en ese estilo musical. Hay que ver que dice en definitiva la historia. E incluso este disco debería ser idolatrada por esa naciente nación “indie”, pero no tiene esa onda propia de aquella camada (con moda incluida), pero si mucho de la raíz de esa rama del rock: principalmente el punk. De Omar Rodriguez-Lopez solo se puede decir nuevamente que estamos frente a un genio, que hace y deshace, pero siempre con genialidad y virtuosismo. Era lo que esperaba y más.

Setlist
  1. Eli
  2. Worthless
  3. Dig Right In Me
  4. The Eye Fell In Love
  5. I Cry For You
  6. Morning Sickness
  7. Torn Maps
  8. Turtle Neck
  9. Always On The Run


Las bandas vistas en Festival Frontera, previo a Bosnian Rainbows. 09.11.2013.

Alain Johannes.

GEPE.

Como Asesinar a Felipes.

Los Tetas.

Inverness

sábado, 9 de noviembre de 2013

Alain Johannes. Auditorio del Teatro Bellas Artes. 7.11.2013.



Un show en un lugar preciso, con un sonido perfecto. Hangin´ Tree sonó tan o más demoledor que los propios QOTSA. 
El setlist fue:
  1. Not on this Earth 
  2. Endless Eyes 
  3. Return to You 
  4. Make God Jealous 
  5. Spider 
  6. Unfinished Plan 
  7. Gentle Ghosts 
  8. The Bleeding Whole 
  9. Reach Out 
    (Eleven song)
  10. Hangin' Tree 
    (Queens of the Stone Age song)
  11. Why 
    (Eleven song)
  12. Making a Cross 
    (The Desert Sessions song)
  13. Encore:
  14. Crash Today

sábado, 26 de octubre de 2013

Kayo Dot - Hubardo (2013). Una gran obra maestra.




El sol, clara antorcha de la bóveda celeste, no penetra los cuerpos densos; por eso en las partes que le dan la espalda permanece la sombra. Y aunque esta es la más vil de todas las cosas su uso no tiene mucha utilidad para los astrónomos. Pero el sol ha otorgado muchos dones a los filósofos, y su sombra, porque permite finalizar la obra de arte de fabricar oro.” Así se indica bajo el grabado del Emblema XLV de la obra alquímica de Michael Maier.

Y es que Toby Driver ha vagado desde hace años entre las sombras (desde maudin of the Well hasta Tartar Lamb), siempre como un guía espiritual, un cuerpo denso, un adalid tenebroso, un líder alquimista que busca la belleza desde la oscuridad, transformando mágicamente el llamado pavor existencial en arte. Su trabajo en la música es equivalente a la historia del poeta y protagonista de este álbum: De la Devastación llega a la Luminiscencia.

Hubardo tiene elementos que la hacen una obra indispensable. Son 97 minutos que recorren este áálbum doble, con secciones instrumentales realmente bellas por momentos y violentísimas por otras, derrochando conceptualidad y poesía. Poesía de la decadencia, de la desgracia, tal vez un sueño o una pesadilla: Cuenta que cae una piedra desde el cielo y narra los días siguientes en la vida de un poeta  y su metamorfosis alquímica, oculta, apocalíptica, tal como Orfeo y su descenso al Infierno, tal como en La Carretera de Cormac McCarthy. Es el viaje a la muerte para encontrar la luz. Es la aterradora realidad de lo que se está terminando, de lo que va muriendo y ante lo cual, la poesía sería lo único digno y rescatable de esta vida, el poeta como un redentor ante la nada. Nada sobrevive, nada sobrevivirá, solo aquello que nace desde lo profundo del alma, y el poeta obedece aquel mandato espiritual para ser quien lleve adelante la vida, y la haga renacer desde un nuevo inicio, para verla crecer a partir de lo que realmente vale e importa y así hacerla esencial.

El inicio de “The Black Stone” funciona como prólogo de lo que sucederá, es el comienzo del fin. Con guitarras simples y voz gutural y desgarradora ausente de melodía alguna de Jason Byron. Es la voz de la muerte,  como si el mismo Leviatán que mencionan aquellos gruñidos narrara la caída de la piedra de fuego en el silencio de la noche: “In the hush of the night , The stone from the sky”. Su tremenda oscuridad y demencia recuerda por momentos a la teatralidad de Scott Walker. Luego, a partir de los seis minutos muta a un post-rock progresivo muy sugerente que desenlaza en un speed violento y animal.

En “Crown in the Muck” se describe el paisaje resultante de la tragedia. Se inicia  con escalas progresivas que más que demostrar virtuosismo intenta plasmar una atmosfera perturbadora, y lo logran satisfactoriamente a través de las repeticiones de las mismas. Estos primeros cuatro minutos son uno de los tantos puntos altos del disco, que es mezcla de locura, placer, psicodelia, en el que incluso aparece sorpresivamente el sonido de un saxofón a cargo de Daniel Means que solo hace que el tema suba aún más su calidad. Notas perfectas y que inquietan en su ejecución. Magistral. Luego, en una característica del disco, la composición se transforma en rabia, y los versos hablan por sí solos: “The black eye sleeping in an open grave”, es la caverna que ha creado la piedra caída desde el cielo. Es el grito de la desesperación y la angustia que finaliza en un speed cargado al grindcore-jazz muy de John Zorn y Naked City. Una composición histórica.

El thrash metal violento inicial de “Thief” es una máscara de lo que vendrá a continuación y es que sus minutos siguientes son puro rock-progresivo experimental. Con un trabajo preponderante, sólido y admirable de batería por parte de Keith Abrams. Bastante atonal esta sección en cuerdas, incluso dodecafónicas podrían pensarse, y completamente etérea y fantasmal en voz. A continuación nace una sección que suena antigua y heredera del jazz-rock de los 70´, debido principalmente a la irrupción de un teclado que suena a melotrón u órgano y también se hace presente un saxofón impetuoso, pero siempre con preeminencia del doom metal, sobre todo en bajo y batería. Una nomenclatura soberbia, con una letra compleja, poética y sumamente subjetiva, indefinición que  vaga entre lo real y lo onírico, un sueño suicida.
En “Vision Adjustment To Another Wavelenght” el caos se presenta en notas cortantes y breves, con un grito de saxofón que adorna la creación. Arritmias decadentes. Alaridos desgarradores. Una composición stravinskiana sin armonías y saltos sin orden en el pentagrama, sin métrica en su inicio. Luego aparece una sección de flauta realmente atrayente, cuya ensoñación recuerda el impresionismo debussiano del famoso preludio. Una nueva sección que topa con el absoluto.

Un metal progresivo con toques de doom metal y post-rock de alto vuelo se presenta en “Zlida Caosgi”, también se asoma algo de música de cámara, con percusiones nuevamente a gran nivel, como todo el disco equiparable incluso con lo mejor de Opeth en su faceta death metal.

Luego se asoman dos composiciones suaves y umbrosas: The First Matter (Saturn in the Guise of Sadness) y The Second Operation (Lunar Water). La primera es una especie de composición ambiental, con una línea de bajo que predomina, al igual que los sintetizadores y en su suave oscuridad quisiera demostrar la cadencia del caminante que desfallece, llevando entre sus manos la semilla, la materia prima, que permitirá recobrar lo muerto. Es el mismo poeta, y su arte, la semilla que será el cimiento. Luego, una fracción de experimentación noise de elementos electrónicos, un halo musical. La segunda es propia del lado docto y de cámara de Toby Driver y en sus 13 minutos hace alarde de lo que hizo en su magnífico disco solista “In The L..L..Library Loft” del 2005 del sello Tzadik. En la pieza se luce un solo de violín a cargo de Mia Matsumiya, demostrando que estamos ante talentos gravitantes. Luego aparecen coros semi fantasmales y a continuación un solo espectral de saxo, el cual ha sido doblado. El poeta observa la noche que lo rodea y al parecer sueña. Una mágica y letárgica obra maestra.

Con Floodgate volvemos al metal del más radical y violento aunque con pequeños toques de free-jazz, y con un Toby Driver dejando las tripas en el micrófono con guturales alucinantes y apocalípticos, que terminan con unos versos hermosos: “As an unfinished rhyme, as a grief-laden breeze”… Una rima sin terminar, como una brisa cargada de dolor.

La mejor pieza del álbum puede ser “And he built him a Boat”, que es un post-rock poderosísimo y que tiene un espíritu tan demoníaco y virtuoso que, me atrevo a decir, no había escuchado nunca unas notas que llegasen a expresar tan crudamente el concepto general del álbum. La voz de Driver vuelve a retomar esa característica teatralidad heredada del genio Scott Walker, que se esclarece con el verso susurrado “Sacrificed food and rest for ever”, que como elemento de manipulación suena de un modo perfecto. Son más de 7 minutos de elecciones musicales virtuosas y honestas, incluso épicos debido a los coros que pareciesen creados por el mismísimo Morricone.

“Passing de River” es una balada suave con elementos vocales incluso pop por parte de Toby Driver, en unos de las composiciones más accesibles del disco, por lo menos en su parte inicial, ya que se desarrolla con ruidismo de guitarras y luego volvemos a la psicodelia destructiva y al post-rock, con elementos de viento. En su intrincada letra puedo hacer analogía con la barca de Caronte que es la conductora entre los dos mundos. Por su parte, la letra da pie para hacer un cierto paralelo con la obra de T. S. Eliot, sobre todo en esa aparente sobriedad, compleja desde luego, por lo menos la de “Tierra Baldía”, en esa esterilidad teórica llevaba a la perfección a los versos. O también con los poetas metafísicos ingleses o el mismo Dante, o con el norteamericano John Ashbery (Autorretrato en espejo convexo).  Aunque obviamente, guardo las proporciones al momento de la comparaciones, ya que Driver recurre en demasía a las descripciones de la naturaleza, en una característica de todas las letras del álbum: los ríos, las piedras, las aguas, los árboles, etc., dejando de lado un análisis más metafísico de lo que observa y su relación con el ser.

Quizás el único punto bajo del álbum viene con el inicio de “The wait of the World”, pero no debido a su calidad, ya que es excelente, sino porque su sonido se encuentra un poco fuera de la órbita y concepto del disco, debido principalmente a que su jazz-rock inicial muy zappiano está alejado de él. Suena un poco fuera de contexto, pero luego se enriela y llega a los mismos niveles altísimos de todo el disco. En su letra al parecer hace mención a la muerte del poeta, y lo hace un adiós similar al de Dead Man de Jim Jarmusch.

Toby Driver y los suyos desde hace mucho sentaron en sus piernas a la belleza, la hallaron amarga, y la escupieron, tal como Rimbaud lo hiciera hace más de un siglo, pero algo maestro ha nacido de esa exhalación, algo de dimensiones artísticas tremendas, tal como en la pintura lo han hecho Francis Bacon, el accionismo vienés, Joel-Peter Witkin, y tantos otros que han visto en el fin el principio de la belleza. Una naciente alquimia en el apocalipsis. “¡Ah! ¡Ascender de nuevo a la vida! Poner los ojos en nuestras deformidades. Y este veneno, ¡este beso mil veces maldito! ¡Mi debilidad, lo cruel de este mundo! ¡Dios mío, piedad, escondedme, me comporto demasiado mal! - Estoy escondido y no lo estoy. Es el fuego quien se reanima con su condenado.” Una gran obra maestra.






miércoles, 16 de octubre de 2013

Destrucción Necesaria.


"Yahvé observó que los hombres se estaban multiplicando sobre la faz de la Tierra y la maldad crecía en ellos y el propósito de su creación no se cumplía, por lo que decidió destruir esas generaciones."

jueves, 10 de octubre de 2013

Alice Munro: Nobel Literatura 2013.



Alice Munro !! Merecido... Sus cuentos son increíbles e incluso vanguardistas en su estilo narrativo... Hay varios en español para los que les interese...

Hay que ser agradecido de aquellos que nos ayudan a conocer más artistas, y es por eso que agradezco indirectamente a Harold Bloom y su "Cuentos y cuentistas. El Canon del Cuento" , y directamente al periodista del Artes y Letras que la mencionó en la nota que le había dedicado a la obra mencionada de Bloom, ya que por él me di a la tarea maravillosa de recorrer las páginas de esta canadiense.

Aunque sigo esperando el premio para el mejor, heredero del mejor (Faulkner), don Cormac McCarthy.

Es increíble lo rápido que ha pasado este año, pareciese que solo hace unos momentos se comentaba el Nobel de la categoría otorgado a Mo Yan, escritor del cual conocía nada, salvo que había escrito el "Sorgo Rojo", que había sido llevado al cine por el gran Zhang Yimou.

martes, 10 de septiembre de 2013

John Frusciante: Outsides (2013). Un buen EP y el inicio de una parte de lo que es.

Confieso que el gusto por John Frusciante no se debió a RHCP (de los cuales con suerte conozco los singles), sino por su participación pre y con The Mars Volta, incluida su presencia en el SUE en San Carlos de Apoquindo en el año 2004. Por este mismo motivo me es inevitable no hacer de la carrera de JF un paralelo de la de Omar Rodriguez-Lopez, cuya relación va más allá de una simple colaboración, sino que se trata más bien de una amistad profunda, y de aquellas que llevan consigo mucha admiración mutua. Ambos han pasado por profundas crisis. En el caso de JF a un nivel autodestructivo impensado, reflejado cruelmente por, el desde hace un tiempo, excesivamente hollywoodense Johnny Depp en Stuff. 
Ambos también han incursionado en las posibilidades sónicas de su instrumento principal, y han decantado desde hace años en la electrónica. El determinar quién fue el primero que la utilizó es un tema que poco importa, pero de todas formas tiene una historia más o menos interesante: 

1. JF sería al parecer quien inició esta senda con sus discos del 2001 llamados “To Record Only Water” y “From The Sounds Inside” (en menor medida ya que solo se asoma en algunas canciones como Innerstate Sex y Fall Out”, pero es una obra maestra del semi lo-fi, con una capacidad de creación de melodías vocales casi infinita. Similar ocurre en “Curtains” o el “Smiles ….”, trilogía que forma parte de lo que más me gusta de su trabajo, junto a los dos de la gran Ataxia).
2. Sin embargo, estos dos discos del 2001 de JF tienen como competidor directo y cronológico lo realizado por Omar Rodriguez-Lopez con su banda dub De Facto con sus trabajados también del año 2001, en la cual adivinen quien participaba: John Frusciante, al parecer no en los discos mismos sino solo en las participaciones en vivo. Así que empate. 
3. Aunque De Facto, tiene un EP de 1999, así que la historia diría que quién se inició en la electrónica sería OR-L. 
4. Ahora, quien tenía más relevancia en la electrónica dub de De Facto era el fallecido Jeremy Ward, así que quizás en él estuvo el principio de todo lo que está haciendo OR-L y JF en sus facetas solistas. 

En la experimentación misma creo que tiene más experiencia OR-L, con discos mucho más vanguardistas, con una utilización más rebelde de la electrónica que se observaba en un principio una utilización sumamente psicodélica en algunos discos como el “Minor Cuts and Scrapes in the Bushes Ahead”, y por lo tanto, podría decirse que es una utilización más Noise (el tema “Sidewalk Fins” es otro ejemplo). Quizás esta rebeldía se debe a que OR-L es más cercano al Rock y al Jazz que JF, que tienen una tendencia más de Blues y Pop me atrevo a decir, que son más “estáticos”. Pero luego, sus discos desde el año 2012 con los cuales “inicia” su etapa electrónica, como el “Octopus Kool Aid”, cumple una función de acompañamiento de la melodía vocal, aunque sin perder en demasía las características lisérgicas e incluso barrocas electrónicamente de su anteriores utilizaciones, interrumpidos solo por el magnífico free jazz del “Woman Gives Birth ToTomato!”, hasta su último disco de este año “Solo Extraño”. 
Y es que ahí precisamente donde se presenta la diferencia con lo que hace John Frusciante en este disco y en algunos pasados como en el primer tema del excelente “A Sphere In The Heart Of Silence” del 2004 y en algunos del “PBX Funicular Intaglio Zone”: la utilización rítmica de la electrónica, ausente de voces y armonías (salvo una oportuna guitarra, como en el primer tema de este EP), o sea, su utilización como ruido principal, y en ese aspecto se emparenta con el lado oscuro de la electrónica: el krautrock y la IDM. 
Respecto al análisis de cada composición debo decir que el solo de guitarra de “Same” es tremendo (similar al “Love Devotion Surrender” del par de secos), el nivel creativo en “Breathe” es de otro mundo, muy cercano a la IDM, pero creo que con una mirada al pasado, Ligeti incluso Varese en su parte media que la hace, a pesar de breve, una inmensa creación. La breve voz de Frusciante que se escucha en “Shelf” es seca y robótica, y su guitarra es virtuosa igual que siempre. En “Sol” la compleja abstracción se asimila más con paisajes inconclusos y sin forma, más que con emociones. 
Para terminar digo a quienes critican está faceta electrónica de JF, que ni me preocupa que al público no le guste este trabajo fundado en que se distancia mucho de su línea tradicional, primero porque estoy acostumbrado a escuchar de todo, y segundo porque ni vale la pena pensar en aquello: la intransigencia y “fidelidad” en los estilos musicales es una cosa en estos días casi decimonónica, un pensamiento atrofiado, atávico y profundamente tonto.