lunes, 14 de enero de 2013
martes, 8 de enero de 2013
Historias Extraordinarias (Mariano Llinás, 2008): A buscar las otras y esperar el futuro.
No
estoy acostumbrado a repartir flores. Las ganas de despedazar las cosas son
mucho mayores siempre. Claramente esa actitud no es gratuita: el 80% de las
películas son malas, el 15% están bien y tan solo el 5% restante son muy buenas
ya sea en un aspecto objetivo o por una cosa más bien personal. “Historias
Extraordinarias” está por lejos en ese 5%, y aquello es objetivo. Mariano
Llinás, su director, nació hace poco: es del 1975, pero filma con una seguridad
y bagaje que hace pensar que se trata de un hombre entrado en años. No he visto
sus trabajos anteriores, cosa que haré lo más pronto posible, pero no cabe duda
que es un talentoso, y claramente su nombre, si es que ya no lo es, será algo
repetido en las elites cinéfilas mundiales. Ahora, algo me hace pensar que se
puede transformar en un eremita, en una ficción, algo muy parecido a un Borges,
o más bien a un Macedonio Fernández: alguien que no se sabe si es un mito o una
realidad, un personaje metido en nuestra dimensión que aparece y desaparece sin
notificación alguna. En “Historias Extraordinarias” hay de todo, hay un universo
inmenso, y no me refiero a su extensa duración (ni más ni menos que 4 horas 13
minutos), en la que nada sobra, y hasta los detalles mínimos e incluso insulsos
no sobran para nada. Hay amor, hay terror, hay erotismo, hay locura, hay de
todo. Y en ese diccionario aparecen diversos estilos de narrar: el retrato, el
antirelato, el laberinto, el circulo, el monologo, el ensayo fílmico. Todos,
temas y estilos, realizados con experticia total. Lo esencial de este film, lo
cual es discutible, es la narración que sostiene toda la película, y aquella es
de tal originalidad y tan maestramente escrita, que uno no puede más que
sentarse y dejarse llevar por los misterios de la vida de los protagonistas.
Una narración heredado de Borges o Cortazar, una verdadera novela escrita con
una inteligencia exquisita y sublime, o también muy cercana al mejor Bolaño
(aunque no hay nada en él que baje de ese nivel), cercana a “Los Detectives
Salvajes” o por momentos a “2666”, en las cuales nacen una serie
de personajes que realizan actitudes raras, sin explicaciones razonables más
que el instinto o el miedo, o la curiosidad y las ganas de saber. También
recuerda a Perec, a “La vida, instrucciones de uso”, una narración laberíntica
espectacular. Por momentos me recordé a Hawthorne y su magnífico “Wakefield”,
debido a las actitudes extrañas sin razones visibles, que solo encuentran
explicación en la psicología de cada personaje. Extrañamente estoy hablando más
de literatura que de cine, pero es que es imposible no hacer un inmenso hincapié
en aquello, y quizás teóricamente, en cuanto a las imágenes, puede tener
detalles, pero aquellos no obstan para nada para calificarla como una película
absoluta y total. Puedo decir con seguridad, que anoche he visto una de las mejores películas de mi vida.
viernes, 4 de enero de 2013
jueves, 3 de enero de 2013
Mekong Hotel (Apichatpong Weerasethakul, 2012) y el soslayo de lo esencial.
Siento que despojó, en este film, de un elemento primordial de su filmografía y que genera quizás el efecto etéreo preciso que ha otorgado una calidad superlativa a su cine: La presencia indescifrable de la selva. La naturaleza es un personaje esencial en este tailandés, siendo esta vez un río el elegido, sin embargo, la locación y arquitectura del lugar no llega a transmitir lo que produce la selva y quizás solo transmite frialdad e incoherencia a esa danza de vidas paralelas, reencarnaciones, posesiones, apariciones, fantasmas, espíritus “caníbales”, etc, sumadas a conversaciones irrelevantes acerca de las soluciones para las inundaciones.
El misterio que envuelve la selva tailandesa es un elemento tan esencial, que sin ella la verdad que Apichatpong pierde más que gana. Es quizás un talentoso como director pero que es capaz de moverse no tan adecuadamente en otros terrenos. Y es que la selva, todas ellas, incluso la hermosa selva valdiviana de Chile, transmite un secreto incognoscible, un silencio que a veces aterra, hermética en una mirada perenne y milenaria, sólo interrumpido por las voces invisibles de grillos y cigarras. “Grítame bosque ese secreto feroz que se deja caer con la noche. La noche y sus tonos infinitos teñidos de silencio”. Observar el hermoso caos de la jungla es observar todo aquello que no es hombre. Lo humano que intenta alejarse de la entropía. El virgen desorden sin intervención geométrica de persona alguna es lo que finalmente nos lleva a conectarnos con un mundo que no es, y aquello es lo que hace que el cine de Weerasethakul sea tan creible y verdadero, a pesar de ser ciencia ficción. La atmósfera salvaje de poesía panteísta.
Llama la atención también, además de la actuación del propio director, el guitarrista: ¿Cuándo un individuo es realmente un personaje en una película? Arbitrariamente sería decir que es personaje el que aparece en los créditos. Pero ¿cuándo un personaje realmente es? Dificil respuesta ante el guitarrista y que nace obviamente de la inclusión vanguardista y atrevida de este por parte del creador.
Finalmente, a pesar de lo dicho, no pierdo ni perderé la fe en Apichatpong Weerasethakul... conmigo, ya tiene el cielo ganado.
viernes, 14 de diciembre de 2012
"Amor" de Michael Haneke. Palma de Oro 2012.
La verdad es que es una película excelente, con una dirección y actuaciones espectaculares. Haneke siempre ha tratado de expresar su visión de la vida desde el punto de vista del dolor, de la existencia humana gobernada por este y cuyo desenlace es el sufrimiento (y también la violencia: “Funny Games” y “Benny´s Video”). Sin embargo, siento que hay un cambio sustancial en Haneke en este film, y ese radica en que siempre ha dado al dolor un origen social (salvo quizás La Pianista), como un mal que existe metafísicamente en cada uno de nosotros por razones que escapan de nuestra individualidad sino que es el mismo medio quien genera ese trauma. Muy parecido a lo establecido por Sartre: “El infierno son los otros”, obviamente en términos simples y básicos ya que esa gran idea involucra un desarrollo inmenso alejado del análisis de esta película. Ya la idea del dolor social se hacía extremo con “El séptimo continente”, en una clara alusión a Mainlander: el suicidio como solución al absurdo social. Otro tanto en “Código Desconocido” y “Caché”. Y es que en “Amor”, el sufrimiento nace de un aspecto personal: la vejez, que es absolutamente física, la descomposición en vida del cuerpo, y con esto último anoto otra diferencia: la prevalencia de la materialidad (lo físico) por sobre el elemento inmaterial o intelectual (lo psicológico). Eso, desde mi punto de vista, es un nuevo gran aporte de Haneke. Si la película es tomada como un mero retrato de la vejez, de la soledad, de la cercanía de la muerte, incluso de la eutanasia, podría entenderse como un film mediocre o poco efectista, sin embargo, tomando toda la filmografía de Haneke es posible darse cuenta dónde quiere poner este director los puntos de énfasis y descubrir lo maravillosa que es. Otra cosa que llamo mi atención fue el hecho de que Haneke decidió filmar un sueño!!, hasta la fecha no tenía en mis registros una cosa así, salvo quizás “El tiempo del Lobo” que como ficción-apocalíptica pueda entenderse algo onírico. Una gran película, que hasta el momento la Palma fue bien dada, y digo hasta el momento porque aún no he visto todas las postulantes, tan solo Moonrise Kingdom de Wes Anderson, Cosmopolis de Cronenberg y Lawless de John Hillcoat (The Road fue mejor, obvio: Cormac McCarthy), ojalá no cambie de parecer, y si llego a cambiarlo, de todas maneras tendré un buen sabor en la boca. Grande Haneke.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Como Asesinar a Felipes: Mezcla perfecta de Jazz, Hip Hop y una buena dosis de Experimentación.
La verdad es que este disco debería también estar en
Vanguardia, porque no sólo es un disco chileno, es también un gran disco, un
disco rebelde, anárquico, sin ataduras a esquemas ni a estilos. Insurrecto tanto en la forma como en el
fondo. Un “rap” que nace del virtuosismo y de la genialidad, de orígenes que
pueden venir desde el sonido callejero, gansta, tenebroso y underground de connotados como Onyx, Boo-Yaa TRIBE o Wu Tang Clan, que fue
llevado hasta el extremo con otro disco tremendo llamado Liquid Swords de uno
de sus integrantes GZA, y también que se emparenta al jazz ambiental también
lúgubre de bandas como Bohren & der Club of Gore o más rockeras como
Portishead, siempre en esa oscuridad sónica que representa ese mundo casi
inaccesible de la cruda y ruda realidad. Incluso, existe una veta progresiva en
CAF.
Ahora, así como hay todo lo anterior, también hay mucha elegancia, mucho
sonido prístino. El espíritu anarquista de CAF es reconocible al escuchar sus
líricas, y no solo se desprende por las declaraciones de “personajes” de sus
discos, esa temática arranca de un fraseo potente, duro, rabioso y sobre todo
inteligente, rasgo característicos de aquellas bandas que poseen una naturaleza
crítica, la cual se agradece más en estos tiempos de exigencias obvias y no
escuchadas. En este fraseo no abundan las melodías vocales armónicas sino que
parecieran reclamaciones hechas al universo, un discurso de la necesidad de
justicia. Frases claras como “hay que linchar al teniente” y otras de “El
Recurso Popular”, recuerdan a la filosofía de Foulcault o también a un reciente
documental: “La Educación Prohibida”, y
a toda aquella ideología de querer cambiar las cosas pero que solo genera
impotencia ante un sistema que en nada muta, tal como se desprende de “Siempre
será lo mismo”, sin embargo, se me produce una duda de este tema en relación al
track 5 y que da nombre al disco, “Comenzará de Nuevo”. Esto porque por una
parte se indica que todo seguirá igual y por otra que comenzará de nuevo, en un
pesimismo en cuanto a lo actual y futuro, y un pensamiento positivo de creer
que nacerá algo mejor, un nuevo comienzo. Puede que me falte más info, pero la
contradicción es evidente. En lo personal, creo que la injusticia siempre
existirá como elemento inherente a la naturaleza humana, y que no se extingue,
solo cambian las formas en que se produce: el perfeccionamiento y
especialización que va generándose día a día, y con ello nuevas formas de
injusticias. Mejoramiento en zonas y putrefacción en otras y más en las nuevas.
Bueno, eso es solo algo intelectual y no opaca para nada a lo emocional que
puede producir este discazo. No me gusta decir que un disco es mejor que otro,
ni los rankings o cosas así, pero una cosa tengo por seguro, y es que debe ser
el disco que más he disfrutado en lo que va de este año que ya se acaba y por
ende , es momento de hacer balances y este se queda. Un deleite tenerlos, y
ojalá se llene el 6 de Diciembre cuando sea el lanzamiento.
Link para bajar y escuchar este discazo: http://www.mediafire.com/?868uxlh6x2qp8k5.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Deftones. Maquinaria Festival. 11.11.2012.
La base de lo que es Deftones está asentada desde el White Pony: La mezcla perfecta de poderosos riffs y melódicas voces ya es marca registrada y ese estigma define a cualquier banda como un equivalente o imitación a lo que es Deftones. No han escapado de ese estilo tan definido, salvo por las respectivas innovaciones que hacen en cada disco. Carpenter es un demonio creador de perfectos riffs cada día más violentos (incluso cercano a Meshuggah) y Chino Moreno es una máquina de creación infinita de melodías vocales suaves (hermosas por momentos), de un origen indeterminado que mezcla muchos estilos, incluso el pop, un genio en ese aspecto. Sin embargo, a pesar de ser una de las bandas más importantes desde sus inicios, debo decir que esa mezcla perfecta me aburrió un tanto, porque la verdad es que hasta la perfección aburre. Tal como dije hay innovación hay ganas de llevar su música un poco más allá, agregando texturas, más violencia en sus riffs, etc., pero todos esos elementos solo vienen a adornar un pastel que viene teniendo más o menos el mismo sabor desde hace un tiempo (con obvias excepciones). Ese sabor es: Violencia y Melodía, en un formato canción que adolece de intro, coro y desenlace. Siento que Deftones no ha podido o no ha querido escapar de esa singularidad. Si no ha podido, bueno, se les perdona, si siguen siendo grandes (y yo me quedo sentado con mi semiaburrimiento), y si no ha querido, tampoco importaría, ya que tal como dijo un amigo “Si hiciera música diferente a la que hago, no me gustaría la propia música que haría y eso no es posible”, pero eso no significa que mi sensación sería diferente a la anterior. Creo que Deftones ya agotó su estilo, el cual es excelente en cada disco, pero como dije, hasta la perfección aburre un tanto.El setlist fue:
- Diamond Eyes
- Rocket Skates
- Be Quiet and Drive (Far Away)
- My Own Summer (Shove It)
- Poltergeist
- Rosemary
- Feiticeira
- Digital Bath
- Knife Prty
- Tempest
- Fireal
- Engine No. 9
- Rivière
- Change (In the House of Flies)
- Passenger
- Bloody Cape
- Encore:
- 7 Words
Lo malo que ahora en el paladar solo tengo polvo, qué cosa más primitiva el maquinaria, la verdad es que no es posible tamaña ordinariez, una falta de respeto para un público que paga entradas carísimas. Qué costaba invertir 2 millones de pesos en una superficie, incluso de plástico, algo barato por lo menos en la parte más cercana al escenario donde se sabe que la gente salta más????? Un evento que genera utilidades por más de 2 mil millones de pesos. Lo mismo pasó en todos los escenarios. Deftones por momentos no se vió, Cavalera Conspiracy tampoco. Una ordinariez...... musicalmente Deftones tan grandes como siempre, verdaderos artistas, renovación constante, perfectos, incluso en una perfección que ya me tiene un poco aburrido.
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