jueves, 10 de octubre de 2013

Alice Munro: Nobel Literatura 2013.



Alice Munro !! Merecido... Sus cuentos son increíbles e incluso vanguardistas en su estilo narrativo... Hay varios en español para los que les interese...

Hay que ser agradecido de aquellos que nos ayudan a conocer más artistas, y es por eso que agradezco indirectamente a Harold Bloom y su "Cuentos y cuentistas. El Canon del Cuento" , y directamente al periodista del Artes y Letras que la mencionó en la nota que le había dedicado a la obra mencionada de Bloom, ya que por él me di a la tarea maravillosa de recorrer las páginas de esta canadiense.

Aunque sigo esperando el premio para el mejor, heredero del mejor (Faulkner), don Cormac McCarthy.

Es increíble lo rápido que ha pasado este año, pareciese que solo hace unos momentos se comentaba el Nobel de la categoría otorgado a Mo Yan, escritor del cual conocía nada, salvo que había escrito el "Sorgo Rojo", que había sido llevado al cine por el gran Zhang Yimou.

martes, 10 de septiembre de 2013

John Frusciante: Outsides (2013). Un buen EP y el inicio de una parte de lo que es.

Confieso que el gusto por John Frusciante no se debió a RHCP (de los cuales con suerte conozco los singles), sino por su participación pre y con The Mars Volta, incluida su presencia en el SUE en San Carlos de Apoquindo en el año 2004. Por este mismo motivo me es inevitable no hacer de la carrera de JF un paralelo de la de Omar Rodriguez-Lopez, cuya relación va más allá de una simple colaboración, sino que se trata más bien de una amistad profunda, y de aquellas que llevan consigo mucha admiración mutua. Ambos han pasado por profundas crisis. En el caso de JF a un nivel autodestructivo impensado, reflejado cruelmente por, el desde hace un tiempo, excesivamente hollywoodense Johnny Depp en Stuff. 
Ambos también han incursionado en las posibilidades sónicas de su instrumento principal, y han decantado desde hace años en la electrónica. El determinar quién fue el primero que la utilizó es un tema que poco importa, pero de todas formas tiene una historia más o menos interesante: 

1. JF sería al parecer quien inició esta senda con sus discos del 2001 llamados “To Record Only Water” y “From The Sounds Inside” (en menor medida ya que solo se asoma en algunas canciones como Innerstate Sex y Fall Out”, pero es una obra maestra del semi lo-fi, con una capacidad de creación de melodías vocales casi infinita. Similar ocurre en “Curtains” o el “Smiles ….”, trilogía que forma parte de lo que más me gusta de su trabajo, junto a los dos de la gran Ataxia).
2. Sin embargo, estos dos discos del 2001 de JF tienen como competidor directo y cronológico lo realizado por Omar Rodriguez-Lopez con su banda dub De Facto con sus trabajados también del año 2001, en la cual adivinen quien participaba: John Frusciante, al parecer no en los discos mismos sino solo en las participaciones en vivo. Así que empate. 
3. Aunque De Facto, tiene un EP de 1999, así que la historia diría que quién se inició en la electrónica sería OR-L. 
4. Ahora, quien tenía más relevancia en la electrónica dub de De Facto era el fallecido Jeremy Ward, así que quizás en él estuvo el principio de todo lo que está haciendo OR-L y JF en sus facetas solistas. 

En la experimentación misma creo que tiene más experiencia OR-L, con discos mucho más vanguardistas, con una utilización más rebelde de la electrónica que se observaba en un principio una utilización sumamente psicodélica en algunos discos como el “Minor Cuts and Scrapes in the Bushes Ahead”, y por lo tanto, podría decirse que es una utilización más Noise (el tema “Sidewalk Fins” es otro ejemplo). Quizás esta rebeldía se debe a que OR-L es más cercano al Rock y al Jazz que JF, que tienen una tendencia más de Blues y Pop me atrevo a decir, que son más “estáticos”. Pero luego, sus discos desde el año 2012 con los cuales “inicia” su etapa electrónica, como el “Octopus Kool Aid”, cumple una función de acompañamiento de la melodía vocal, aunque sin perder en demasía las características lisérgicas e incluso barrocas electrónicamente de su anteriores utilizaciones, interrumpidos solo por el magnífico free jazz del “Woman Gives Birth ToTomato!”, hasta su último disco de este año “Solo Extraño”. 
Y es que ahí precisamente donde se presenta la diferencia con lo que hace John Frusciante en este disco y en algunos pasados como en el primer tema del excelente “A Sphere In The Heart Of Silence” del 2004 y en algunos del “PBX Funicular Intaglio Zone”: la utilización rítmica de la electrónica, ausente de voces y armonías (salvo una oportuna guitarra, como en el primer tema de este EP), o sea, su utilización como ruido principal, y en ese aspecto se emparenta con el lado oscuro de la electrónica: el krautrock y la IDM. 
Respecto al análisis de cada composición debo decir que el solo de guitarra de “Same” es tremendo (similar al “Love Devotion Surrender” del par de secos), el nivel creativo en “Breathe” es de otro mundo, muy cercano a la IDM, pero creo que con una mirada al pasado, Ligeti incluso Varese en su parte media que la hace, a pesar de breve, una inmensa creación. La breve voz de Frusciante que se escucha en “Shelf” es seca y robótica, y su guitarra es virtuosa igual que siempre. En “Sol” la compleja abstracción se asimila más con paisajes inconclusos y sin forma, más que con emociones. 
Para terminar digo a quienes critican está faceta electrónica de JF, que ni me preocupa que al público no le guste este trabajo fundado en que se distancia mucho de su línea tradicional, primero porque estoy acostumbrado a escuchar de todo, y segundo porque ni vale la pena pensar en aquello: la intransigencia y “fidelidad” en los estilos musicales es una cosa en estos días casi decimonónica, un pensamiento atrofiado, atávico y profundamente tonto.

jueves, 15 de agosto de 2013

Herbie Hancock. Teatro Caupolicán. 14.08.2013.


Sabiendo a lo que iba y como iba (39 de fiebre aprox) digo que en una sensación muy personal no me gustó el concierto. Lo siento por los amantes de su música, pero a mi no me gustó mucho, aunque puede ser que mi estado febril me haya hecho ver una mala ilusión. De partida todo fue malo (en el comienzo fue el fin) con una fila de 3 cuadras ya que a los genios se les ocurrió poner solo un acceso para galería y platea alta con resultados obvios. Mi estado me llevó a hacer algo de lo cual no me siento orgulloso: colarme en la aglomeración que se hacía en el acceso, pero no había mucha vuelta que darle, eran cinco para las 9 y si hubiese seguido en la fila tipo 9,30 estaría entrando, corroborado al aparecer frente a mi desde el acceso un chascón rubio de unos dos metros de alto. Sorry por ello. Luego, en lo musical nada que decir con la calidad de los intérpretes, los tipos eran secos en lo suyo. Pero el problema para mi fue lo que tocaron, repito que sabía a lo que iba, pero antes ya lo había dicho: no me gusta mucho el eclecticismo de Hancock, dentro del jazz, puede ser de lo que menos me atrae. Es un buen compositor eso se nota y escucha, simple en las secciones clásicas, que son ya a esta hora históricas y parte de la música popular, tanto así que es dificil que alguien no identifique algunas notas, gracias a reinterpretaciones, a la publicidad y también a los samplers. Ese eclecticismo, entre el funk-jazz y sus respectivas improvisaciones no me mataron, salvo en determinadas y muy específicas notas que sonaban en su conjunto. La ausencia de vientos también es otro elemento que sabía iba a jugar en mi contra. Me es difícil no asociar a HH con Miles Davis o Wayne Shorter por ejemplo, o con Lee Morgan, esa pega no la puedo hacer. Luego, las percusiones de Hussain la encontré muy extensa, aburrida por momentos y evocando aspectos populares que a mi me sacaron de la hipnosis a la cual intentaba llegar, soy serio eso si, lo reconozco y esas cosas o juegos al inconsciente popular no me hacen reir ni me agradan. Me hizo falta algo de los años de jazz puro y duro de HH, algo de bebop, de hardbop, sabía que no lo hacía, pero no pude sacarme esa necesidad de la cabeza. Su solo de piano también lo encontré en demasía extenso, y a diferencia de lo indicado en el review, a mi no me conmovió nada, y aquello no es difícil provocar en mi. No sé, pudieron ser varios factores, pero para mí no fue una buena noche, tomé mi chaqueta entre los aplausos y me fui, caminando por San Diego me puse a escuchar Ceora de Lee Morgan Quintet y puta que me gustó.

Las imágenes importantes 3

Arte en su estado más puro. Etereas, complejas y subliminales. Películas sensoriales, sobre todo "El año pasado en Marienbad".


jueves, 18 de julio de 2013

Bosnian Rainbows: Un Nuevo Eslabón??

Mucho de este disco ya se conocía por aquellos que sentimos preferencia por la música de OR-L, ya que todos queríamos saber qué mierda era tan importante en la vida del guitarrista como para dejar tirado a su compañero de mil batallas: Cedric Bixler-Zavala. Conciertos en vivo y bootlegs de Bosnian Rainbows aparecían en la carpeta personal destinada al chascón guitarrista y que costaba asimilar. Pensaba que para dar por terminada esa inmensa máquina llamada The Mars Volta se necesitaban más que poderosos motivos, aunque la verdad es que ya se sentía un poco el desgaste creativo de TMV en sus últimos discos, alejados ya de sus orígenes progresivos-mezclainfinita-psicodelicos a nivel de genios, y se podría decir que el último disco de TMV era la crónica de una muerte anunciada, o más bien la crónica de un nuevo sonido en el que estaba explorando Rodriguez-Lopez (del cual se heredan algunas cosas en este disco), y que sin embargo, no se reflejaban en su excelente carrera solista ya que esta se carga a la electrónica, salvas excepciones como el magistral Woman Gives Birth To Tomato! (que considero un peak en su carrera, un free-jazz demencial). Y bueno el resultado a primera escucha es decepcionante, no hay nada de aquello que hizo tan grande a OR-L, incluso se piensa inmediatamente en que se está malgastando tontamente un talento inmenso, más aún por la presencia de la dupla de Dark Angels (con quienes ya había trabajado), que incluye a uno que ha colaborado en varios discos de OR-L (Old Money, Un escorpión Perfumado, entre otros) me refiero a Deantoni Parks, y que considero un buen tipo, o sea, a simple vista el talento se malgasta. También sucede que si se relaciona con TMV, Bosnian Rainbows es una banda menor, es un juego de niños. Pero la idea de un disco o una banda es la subsistencia por si misma, y es que este disco debe escucharse olvidando el nombre de OR-L. Hacer ese ejercicio mental es complejo pero necesario para no caer en la injusticia de tachar de mala una banda por el solo hecho de no ser lo que en definitiva queríamos escuchar. Porque eso es lo que sucede: La banda no es el resultado de la muerte de The Mars Volta (efecto inverso que se produjo con la muerte de At The Drive-In). La banda tiene una vida independiente, no es partir de cero tampoco, pero si cercano a aquello. Digo que no parte de cero ya que antecedentes de su sonido vienen desde aquellos lejanos covers de Siouxsie and The Banshees, Circle Jerks o The Sugarcubes, y que nacen obviamente del gusto de OR-L por toda la música incluido el rock, punk y post-punk ya sea 70 y 80, y como no, su colaboración con Lydia Lunch, y obviamente también de lo que se hizo en At The Drive-In. O sea, el hombre siempre tuvo las ganas de hacer algo con ese sonido o volver un tanto a él (estilos por el cuales también siento bastante cariño, grandes bandas: Joy Division, Cocteau Twins, The Cure, Black Flag, The Birthday Party, New Order, Depeche Mode, Talking Heads, etc), y el resultado es este buen disco, que con una voz preciosa, e incluso por momentos varonil,  a cargo de Teresa Suarez Cosio (que en vivo lleva a cabo movimientos extraños y que también pertenece a una banda más o menos no más producida por OR-L, Le Butcherettes) y cuya voz le da un toque muy especial a todo el disco, haciendo un trabajo maestro. Vamos viendo: “Eli” es un punk de una fuerza tremenda con atmósferas electrónicas sumamente oscuras que es una obertura brutal y más aún en su desenlace. “Wortheless” es una balada punk que ya se distinguía en el live pero ahora suena mucho más electrónica con una guitarra que por momentos sobresale con todo el estilo OR-L. "Dig Right in Me"  es mucho electro-pop oscuro con un quiebre demoniaco un tanto breve pero de gran calidad, dándole algo de progresivo. "The Eye Fell in Love" es post punk más que cualquier otra composición del disco, en que todos los instrumentos suenan básicos en apariencia y la voz perfecta sobresale en forma melódica pero agresiva, en contraste casi sin emoción, pero con un final bailable y sumamente pop. "I Cry for You"  es punk gótico y por fin un solo disonante de guitarra. "Morning Sickness"  es la más electro-darkpop  y que tiene otro solo de guitarra que se disipa en notas space rock muy psicodélicas. Un temazo. Con "Torn Maps"  volvemos al punk disco con un ritmo bailable digno de Sisters of Mercy y su Temple of Love de “Contra la Pared” de Fatih Akin (una película bastante punk). Música bailable pero arrojada a la línea del borde, con un solo de guitarra bastante stoner, en el tono del disco: Eclectismo puro, más aún por la duración del tema. "Turtle Neck" es la contemplación melancólica del dream pop. "Always on the Run" tiene un buen inicio con una guitarra bastante marsvoltiana y luego un coro correctísimo, breve pero de gran calidad. “Red” tiene bases orgánicas que se traducen en uno de los mejores piezas del disco, bien pop en su coro, dark wave quizás. Un ritmo tremendo. "Mother, Father, Set Us Free" es el cierre con un art-rock muy experimental en sus ritmos y con una gran sonoridad bastante subterránea. Finalmente, me parece que no es solo un buen disco, sino que ahora me parece que es un excelente disco, analizado en su contexto y olvidándose de lo que significó TMV y valorándola como entidad independiente, e incluso puede ser de lo mejor del año en su estilo, y que debiese ser idolatrado y venerado por esa creciente y nueva nación llamada “indie” y sus variantes (aunque no creo, debido a que hay mucho snobismo dentro de él), y finalmente me atrevo a decir que es la continuación y evolución melódica de At The Drive-In, y que a pesar de no tener un sonido original tiene una identidad y sonoridad bastante nueva y única, y por lo tanto, en mi opinión, podríamos estar en presencia de un nuevo eslabón en la música rock. Vamos a ver que dice la historia.

martes, 11 de junio de 2013

Queens Of the Stone Age - ..... Like Clockwork (2013)



Si el rock, y todo lo que ello implica, fuese una persona, y esa persona fuera un padre, la verdad es que tendría como hijo favorito a QOTSA (obviamente esto es una opinión muy personal ), orgulloso de esa rebeldía y atrevimiento, de su originalidad, de su forma de asumir sus creaciones, de esa maldad tan atrayente (…y pa peor trae plata pa la casa, pero eso no afecta en demasía su actuar). Este hijo ha sacado un nuevo disco que es uno de los buenos, bastante extraño en su sonido y diferente en gran parte a todo lo anterior, aunque alejado un tanto del vértigo que más me atrae de esta banda, cuyos antecedentes se presentan en el viejo "Avon" y se desenlazan al extremo en el díptico "Hangin Tree" y “Go with the Flow” y también en "Everybody Knows That You Are Insane", vértigo que aparece en el desenlace progresivo de “I Say By the Ocean” y obviamente en “My God is The sun”, que siempre encontré un temazo. Por otra parte, algo menos demoníaco (como en la gigante "A Song for the Deaf"), pero que se reemplaza esta característica por un asunto más contemplativo de alguna forma, bastante existencial en sus letras, incluso depresivas o pesimistas. Hay buenas canciones como la primera del disco o como Kalopsia, que suenan frescas, suenan con un espíritu propio, bien QOTSA, y otras canciones verdaderamente tremendas como los seis minutos de “I Appear Missing” o “Smooth Sailing”, canciones entre el desierto, entre lo sexual, lo lisérgico-psicodélico y dándole preponderancia como siempre a las melodías vocales pero esta vez de una forma, que me atrevo a decir, esencial. Quizás es un disco un tanto ausente de riffs y de metal, pero la verdad es que eso poco importa, porque en vivo pueden sonar tan fuertes y violentos como cualquier banda de metal extremo. Quizás esa seudo-depresión de Homme lo llevo a tener esa actitud que se siente en gran parte del disco, un tanto más tranquila y emotiva que lo llevo a utilizar elementos, que si no mal recuerdo, no habían sido utilizados tal como el sonido de un violonchelo o una pieza en que el piano como elemento rítmico y a la vez triste suena como protagonista, y quizás lo más importante que produjo esa depresión: El sentir cerca la muerte, sentir que en cada momento puede aparecer ante nosotros, pero debido a la valentía de Josh Homme y a su desenfado ante ella, lo lleva a un plano sensual. La muerte como elemento que seduce, tal como en la caratula de Boneface, y es quizás esa sensualidad la que sintió mucha gente según he leído, y que yo también sentí, ya que no se trata de una sensualidad humana hormonal que nace de Homme sino una sin género y por sobre todo metafísica. Un buen disco, quizás el mejor que va del año en el género, un eslabón más en la carrera de una banda comandada por un genio.

martes, 4 de junio de 2013

Pat Metheny - Tap: The Book of Angels vol. 20 (2013, Tzadik/ Nonesuch)


El Book of Angels: Book II es bastante heterogéneo: da para todo, claramente esto en el buen sentido de lo aquello puede significar. Y es más tiene medidas incalculables según lo que pase por la cabeza de Zorn (quien en un momento pensó que 200 composiciones eran pocas y se lanzó por otras 100, bueno y que siga), y por aquella mente pasan muchas cosas pero todas basadas en determinados pilares: La cultura radical judía, el Jazz (free, rock o fusión), el talento y la belleza (aunque esta sea oscura y extraña por momentos). Este Book incluye cosas algo simples en apariencia como el volumen 13 llamado Mycale (cuarteto de solo voces, incluso partes de español producto de una cantante argentina) o el trabajo de piano de Uri Caine en el volumen 6, hasta algunas cosas más “violentas” como el de Shanir Ezra Blumenkranz (vol. 19) o el de Banquet of the Spirits (Caym, vol. 17) dotado de un jazz-fusión-rock de enorme poder, mi favorito.En esta ensalada de músicos y estilos cabe de algún modo el sonido de Pat Metheny, que en un principio tiendo a pensar en algo de incompatibilidad, ya que su sonido siempre ha sido bastante accesible, incluso luminoso por regla general, aunque siempre de gran calidad. Obviamente es el jazz lo que los une pero parecieran de corrientes paralelas que pocas veces se topan. Pero hay dos cosas que los unen: La admiración mutua y el talento. Es este último el que hace que Tap sea un excelente disco, variado en ritmos y armonías, en estilos y técnicas, en afecciones y deseos, en dolor y en alegría, muestra de un estilo musical que nace de un pueblo, el judío, y tal como ese concepto, lleno de matices y tonos.Me tomaré la libertad de escribir algunas cosas que llamaron mi atención sobre las composiciones: Mastema: Una base rítmica repetitiva de batería y bajo, que da lugar al exquisito sonido del sitar y luego a guitarras distorcionadisimas, y que en su parte más suave se adorna con algo que pareciera una sirena de aquellas de la Segunda Guerra Mundial; Albim: Una melancólica creación que se inicia con guitarra acústica, para luego seguir con esa misma tonalidad sumando batería y contrabajo. Una perfecta ejecución de Metheny, que finaliza de una forma completamente atonal que recuerda a Alban Berg y a Webern. Un bellísimo tema. Tharsis: Es alegría, es baile. Son mujeres danzando en círculos sobre si misma. Hay algo ancestral en su inicio, para luego dar paso a esos teclados característicos de Metheny. Para finalmente volver sobre las notas iniciales pero ejecutadas de forma más veloz. Intrigante decisión. Gran trabajo de quien mixeó el disco: Pete Karam; Es Sariel quizás el tema más épico del disco, con solos de guitarra que colaboran aún más a darle esa característica, más de 11 minutos de una gran composición que solo da descanso en una especie de interludio casi en su mitad; El caso de Phanuel es especial, un tema experimental y sin armonía ni ritmo en sus primeros minutos, un ambient bastante noise por segundos que se desenlaza en una suave guitarra acústica. Una composición oscurísima que viene a ser una especie de tapabocas para aquellos que creíamos imposible ver en Metheny algo hermético y lóbrego. Finaliza el disco con Hurmiz, un tema que realmente agradezco debido a lo que me he volcado hace unas semanas. Siempre había escuchado free jazz o jazz avant-garde pero nunca me había dado una loca obsesión por él. En estos días no he hecho otra cosa que escuchar ritmos atonales, serialistas, improvisaciones, ejecuciones poco convencionales y ausencias de estructuras (salvo concierto de Steven Wilson y el de Charles Aznavour hace unas semanas). Y este tema se encasilla ahí, con piano ejecutado por el propio Metheny, un buen tipo y un dotado multiinstrumentista que ejecuta todo lo que se escucha en este disco, desde teclado, piano, bajo, etc, salvo la batería a cargo de Antonio Sanchez.Un excelente disco, lleno de minimundos. Qué más se puede esperar de John Zorn?? La verdad que el hombre lo ha hecho todo y todo de gran calidad, pero yo le pido una cosa más: Una sinfonía apocalíptica, una con la cual termine el mundo. Es difícil superar en oscuridad a los trabajos de Schonberg, de Varese, a algunas sinfonías de Shostakovich, o a las bizarras obras maestras de Gubaidulina, sobre todo en sonoridad sombría, pero siento que John Zorn puede hacerlo, por la sencilla razón de que hay algo monstruoso en su ser.